Amazon, una oportunidad pero con mucho trabajo







Hoy, saltándome mis propias normas, no escribo sobre nuestra lengua ni sobre la realeza. Hoy me veo obligada a rebatir una noticia aparecida el domingo en el periódico EL PAÍS. “Amazon como editor, ¿el nuevo ogro del sector del libro?” titulaba así la periodista que lo firma, Paula Corroto, el artículo de la sección de cultura.
Al tratarse de un tema que, bien sabéis me afecta de cerca, no pude evitar devorarlo a última hora de la noche quedándome ojiplática (que me gusta mucho esta palabra). Me hice dos preguntas sólo, que ya era tarde:

  1.  ¿Por qué un periódico como EL PAÍS no contrasta la veracidad de lo que plasma en sus hojas?

Creí estar leyendo una noticia del Programa de Ana Rosa, con todos mis respetos, pues éste es un programa altavoz, es decir, otorga un espacio en un medio audiovisual que llega a muchísima gente para denunciar algo, con el matiz de que en general, este programa suele aportar las dos caras de la moneda. No siempre, pero en general sí.

2.   Los libreros, si algo les afecta o se sienten amenazados, ¿por qué no lo investigan antes de lanzar afirmaciones como éstas?

Claro, quizá sea por el poderoso caballero.







Los libreros de Francia y España no ven bien que libros autopublicados en Amazon comiencen a tener presencia en prestigiosos premios literarios. Quizá tiene más sentido que sean las propias editoriales quienes los elijan, no sé.

Como ya he dicho, yo soy autora autopublicada en Amazon. ¿Mi novela desmerece por ello? ¿Es de menor calidad que una publicada por Planeta? Todo es relativo, si nos fijásemos en la primera novela de autores consagrados (y no voy a dar nombres) muy probablemente, nos encontráramos con novelas bastante mediocres. Claro, que si tienes buen padrino… ya se sabe. Lo que quiero decir, es que, si es buena o no, lo será igual en Amazon o en una editorial tradicional.

Ahora sí voy a dar nombres. Carlota Corredera, publica en Grijalbo, Jorge Javier Vázquez en Planeta, Belén Esteban en Boreal y así, un sinfín de personajes podríamos nombrar.
Me pregunto entonces, ¿las editoriales buscan calidad literaria o vender? Menuda pregunta de Perogrullo ¿no? Seamos honestos, lo fácil es publicar a quien ya tenga la publicidad hecha, a quien le vaya a vender tantos ejemplares que les resuelva la Navidad.

Lo ideal, la utopía está en el otro lado de la balanza, en ese equilibrio entre la calidad y las ventas, no podemos olvidarnos que hablamos de empresas y deben sacar beneficios.
Pero no quiero desviarme del tema que nos ocupa, el artículo y la demagogia implícita del mismo.
Dice el artículo: obra autopublicada en la plataforma Createspace de Amazon. Era la primera vez que sucedía y, aunque Bande de Français, de Marco Koskas, no pasó de las primeras rondas, los libreros franceses no tardaron en dar la voz de alarma, ya que al ser publicada en esta plataforma sólo puede distribuirse a través del canal de la empresa de Jeff Bezos
Esta afirmación es incorrecta. Puedes publicar tu libro donde quieras o desgraciadamente puedas, no existe exclusividad.

Los libreros no deberían sentirse amenazados por Amazon, ni mucho menos. Yo sería feliz si una librería me permitiera dejar mis libros porque no es incompatible. En este sentido, debo agradecer a Notthing Hill Bookshop de Alcalá de Henares, que haya hecho hueco entre sus libros para mi novela En los ojos del Rey.
Al igual que ocurrió con el sector de la música o del cine, el gremio del libro está evolucionando, cambiando.
Cuando escribes una novela, piensas que has hecho lo más difícil, entonces sales del huevo y te tienes que enfrentar a la vida, a la dura realidad: probablemente, sólo has hecho lo más fácil, lo que depende de ti, lo que te gusta y dominas. Sin embargo, tienes todavía todo por hacer. Y publicar con Amazon aporta muchas ventajas, desde mi punto de vista, la más importante: ves tu trabajo materializado en forma de libro, pero a un gran precio, pues te conviertes en: editor, maquetador, ilustrador, corrector, publicista y experto en redes sociales. Problema: no existen ni Superman ni Superwoman, ooooooh. Nuestro tren vuelve a frenar bruscamente para no chocarse con el muro.
Toca pedir ayuda. Gastarse los euros y aprender, aprender mucho.
Nuevamente una ventaja en Amazon: las regalías, pues ofrecen hasta un 70%.




Ahora bien, ¿a quién afecta esta situación? A las editoriales, porque se convierte en una competencia, pero el abanico editorial es amplio. De cualquier modo, hablamos de autores desconocidos o noveles por el momento, por lo que, a las editoriales, en principio, no les interesa y obras que, según dicen, carecen de calidad en muchas ocasiones. Todo ello, quizá en un gran porcentaje sea cierto, pero ahí reside ahora su trabajo, en bucear por Internet y cazar aquellos talentos perdidos en la inmensidad.

¿Esto afecta a los libreros? ¿Puede una librería vender mis libros, que previamente he autopublicado en Amazon? . No hay problema alguno, simplemente, yo soy mi propio editor y distribuidor. Y me encantaría ver mis libros expuestos en todas las librerías españolas. Sería un sueño.

Juancho Pons, presidente del Gremio de los Libreros, asegura que, si llegara el momento en el que un libro no editado de forma tradicional ganara un premio “tradicional”, no sería bueno para el sector, al que bien considera como una cadena en la que todos los engranajes son necesarios. Siempre haciendo, añado yo, que la mano de obra salga barata, es decir, el autor, si no es conocido, que trabaje a bajo coste (y que se sienta afortunado de que una editorial les publique) y los demás eslabones de la cadena ya ganamos. Sin embargo, la vida, la tecnología, la medicina, la música y el cine, todo avanza. Hay que adaptarse y, sobre todo, dar oportunidades. Aunque me conformo con que no se ataque ni se falsee la realidad.

Por desgracia, esto es sólo un ejemplo más. Mientras que el artículo de Paula Corroto ha sido leído a nivel nacional, llegando así a tanta gente el mensaje del ogro, mi artículo será leído únicamente por mi madre y mis allegados, por mis amigos virtuales de Facebook o Twitter.

Tras todas estas reflexiones, el artículo concluye con que “los libreros no se muestran preocupados”. Sin embargo, “cuando dentro de unos años se hayan cargado una serie de librerías, que no nos vengan a buscar”, dicen.
¿En qué quedamos, preocupación o no? Da igual, la verdad. Si las librerías comienzan a aceptar entre sus catálogos libros de autores autopublicados, no hay temor posible. Al contrario, estarían sumando más ventas.
Las editoriales deben adaptarse al cambio al igual que hicieron las discográficas. Con la suerte de que el libro de papel, jamás morirá, o al menos, no lo veremos ninguno de los que hoy leemos estas líneas.





            Esta es mi opinión y experiencia personal hoy. Mañana o en un futuro, probablemente, sea diferente. No sé, todo cambia, todo avanza y hay que adaptarse. Yo confío en hacerlo también.

Suerte y ánimo a todos los autopublicados.

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