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La capa española. Su relación con el arte.


                Esta semana os voy a hablar de moda. De una prenda muy española. De una prenda muy real. Una prenda que fue prohibida. Una prenda que conlleva mucha historia y literatura: la capa española.

Capa española o pañera. 


Para ello, he recurrido a la persona que más y mejor me podía informar sobre ella. Esta semana, he tenido el enorme placer de hablar con Carmen Fábrega, responsable del taller de Capas Seseña, la tienda de capas más antigua del mundo y que se encuentra en Madrid.

         Hay quien la considera hoy en día un icono modernidad mientras que durante tiempos pretéritos fue símbolo de poder, pero siempre asociada a la elegancia.

Cuando le pregunto a Carmen por esta relación capa-elegancia, ella lo tiene claro “la capa es más una cuestión de personalidad, pues quien es elegante lo seguirá siendo lleve una capa española o un sombrero mexicano”. “Si eres elegante lo parecerás te pongas lo que te pongas. Es más una cuestión de diferencia que de elegancia”, se reafirma.

Asegura que llevar una capa no representa nada, salvo una fuerte personalidad. Hay que tener personalidad para llevarla porque sí que denota distinción, entendida como una prenda de abrigo diferente, no habitual.

La capa española es una prenda que ha traspasado fronteras, por ello, al venderse para todo el mundo, no lleva implícita ninguna connotación. Con la capa, hoy en día, no se pretende transmitir ningún mensaje.

Esta prenda tiene mucha historia y muchos son los personajes famosos que la han lucido desde el mundo de la realeza, al de la literatura, política, música o pintura. El gran Picasso fue enterrado con su capa de Seseña y hace unos años, su actual propietario, Marcos Seseña, donó a la casa natal museo de Picasso una réplica de la capa con la que fue enterrado el pintor.

         La capa y la Asociación de Amigos de la Capa. Son innumerables las asociaciones y me ha sorprendido que casi cada ciudad tiene la suya, lo que nos muestra el alcance y actualidad de esta prenda.
He contactado con la asociación de Cartagena y uno de sus miembros, Manuel Martínez considera que es una prenda de abrigo más elegante que otras que pueden ser más informales. Sin embargo, sostiene que la elegancia no va unida al poder o poder adquisitivo, puesto que las hay de mejor y peor calidad. Cada uno se adapta a su presupuesto.
Las asociaciones de amigos, dice Manuel, pretenden volver a dar visibilidad a una prenda muy española que se puso de moda en el S. XVI viviendo su máximo esplendor durante la segunda mitad del S. XIX y cuya decadencia tuvo lugar a principios del siglo pasado en favor de una prenda americana, la gabardina.

Manuel Martínez en un acto de la Asociación en la Iglesia Santo Domingo de Cartagena.


         La capa y la literatura. Ya no sólo por el uso de esta prenda por parte de famosos escritores que se pasearon de forma habitual con ella como Pío Baroja o Buero Vallejo, sino por la cantidad de literatura que ha fomentado, podemos recordar en este sentido, las comedias de capa y espada como La dama duende o Casa con dos puertas mala es de guardar de Calderón de la Barca.
También recordamos que la portó Cela en la ceremonia de los Nobel de 1989.

La capa y la historia. Si un rey volvió a poner de moda la capa española, sin duda, fue Alfonso XIII. Pese a tratarse de un elemento histórico empleado por los sacerdotes y cristianos viejos llegó a su máximo apogeo a mitad del siglo XIX con este monarca. Pero no hay que olvidar que es una prenda, como dije anteriormente, del siglo XVI, por lo que su romance con la monarquía viene de lejos. Anteriormente, durante el reinado de Carlos III, uno de sus ministros se vio obligado a prohibirla mediante el conocido Motín de Esquilache, ya que estas largas capas permitían esconder armas y delinquir a cara tapada. Esta prohibición garantizada la seguridad en Madrid.
Casa Real compró varias capas para el último rey que habitó el Palacio Real, Alfonso XIII, así como para sus hijos los infantes Jaime y Juan.
En la actualidad, todos los miembros de la Casa Real tienen su capa española, como así hemos podido ver en alguna ocasión.

Fuera de nuestras fronteras políticas, Hillary Clinton también se hizo con una en una de sus visitas a nuestro país, y con ella aún puesta, pudimos verla subir al avión de vuelta a los EE.UU.

La capa y la farándula. Visitando la web de Seseñame llama la atención, que uno de los grupos musicales de la época de mis padres, Los Brincos, visten capas de Seseña para las portadas de sus discos (recordemos que eran vinilos, por lo que la portada de los mismos era preciosas fotos) e incluso también las llevaban en algunos conciertos.
Y, cómo no, tengo que mencionar a Ramón García porque ¿quién no tiene una imagen suya en la retina de las campanadas?

La capa icónica. La 1901. Esta capa toma como nombre la fecha de la primera que se hizo. Como dicen en Seseña “es una prenda de ayer, de hoy y de mañana. No está sujeta a modas”. Y lo que más me gusta: la capa no se pone, se lleva.

La capa y sus expresiones. Debo reconocer que muchas no las conocía y me las han descubierto los amigos de la capa de Madrid.

- Andar (o ir o estar) de capa caída: Padecer gran decadencia en bienes, fortuna o salud.
- Capa rota: Persona que se envía disimuladamente para algún negocio de consideración.
- De capa y gorra: Con traje de llaneza y confianza.
- Defender a capa y espada: Proteger a una persona con todos los medios posibles.
- Derribar la capa: Echarla hacia la espalda, desembarazando la acción de brazos y piernas.
- Echar (o hacer) la capa a alguien: Ocultar los defectos de una persona, ampararla.
- Echar la capa al toro: Intervenir en un asunto en favor de otra persona.
- Hacer de su capa un sayo: Obrar según su propio albedrío y con libertad en cosas o asuntos que sólo a ella pertenecen o atañen.
- Pasear la capa: Callejear.
- Sacar la capa: Justificarse o argüir bien en algún trance apretado.
- Salir de capa de raja: Pasar de trabajos y miserias a mejor fortuna.
- Tirar de la capa: Advertir a una persona de algún mal, defecto o peligro para que no caiga en él.


No encuentro mejor manera de cerrar este artículo que esta frase “la capa no se pone, la capa te pasea”. No sé tú, pero yo quiero una capa ya.

Y tú, ¿qué opinión tienes sobre esta prenda? ¿Conocías estos datos? Si te ha gustado y quieres continuar conociendo nuevas curiosidades relacionadas con la cultura, historia o el lenguaje, no te olvides de suscribirte. Si ya lo has hecho, comparte con tus amigos, yo te lo agradeceré infinitamente.

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