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Seudónimos ¿por qué usarlos?


Con este artículo me dirijo a los escritores, en concreto, a quienes observan el mundo tras su seudónimo. El objetivo es claro: que el lector descubra el motivo por el que existen hoy en día los seudónimos.
Por fin has terminado de escribir esa novela, cuento, relato, poemario. Te ha costado muchísimo, has dedicado un tiempo que, a veces, tuviste que inventar para poder finalizar tu obra y conseguir que quedara perfecta. Es hora de firmar tu autoría, pero en la portada del libro, no aparece tu nombre, en su lugar, un seudónimo.




¿Qué lleva a un escritor a ocultar su nombre tras un seudónimo? ¿Falta de orgullo? ¿Vergüenza, tal vez? A veces es más complicado que todo eso. ¡Hasta los grandes han hecho uso de ellos!
  
Bien, los motivos son variados y de todos los colores. Estoy segura de que el autor que hay tras cada seudónimo tiene su porqué.

¿Por qué renunciar a la verdadera identidad?



A lo largo de la historia hemos constatado como escritoras han tenido que hacer uso del seudónimo y sus obras aparecen firmadas con un nombre masculino. La razón no es otra que evitar los prejuicios y buscar igualdad de condiciones. Este es el caso de Cecilia Bölh de Faber a quien conocerás por Fernán Caballero.

Otros autores, simplemente, juegan con las palabras. Utilizan el seudónimo por pura originalidad. Así, Samuel Langhorne fue Mark Twain.
El señor Samuel era un navegante cuyo trabajo consistía en observar y anotar la profundidad de los ríos con el objetivo de saber si eran o no navegables. Anotar en inglés es to mark mientras que en el argot marinero wain quiere decir río con dos brazadas.

En otras ocasiones, se trata de una estrategia de las editoriales. Llevados por aquella idea de que lo foráneo vende o atrae más que lo patrio, no es lo mismo llamarse Josefa la cerda que Peppa Pig, ¿verdad? Bien, hay autores que han preferido o les han aconsejado, jugar con sus apellidos españoles para crear uno inglés, por eso, Ángel Torres Quesada firma como A. Thorkent. ¡Y eso que tiene unos apellidos bonitos y poco comunes!

Hay un caso que me ha sorprendido: J. K. Rowling. Ella firmó toda la saga de Harry Potter con su verdadera identidad, sin embargo, tras el éxito y fama decidió emplear un seudónimo para lanzar su primera novela para adultos. Se trató solo de un ejercicio de marketing para huir de la fama primera y no quedarse encasillada en un género. Su novela «La llamada del cuco» está firmada como Robert Galbraith.

Es posible que muchos autores decidan ocultar su verdadera identidad como consecuencia de la inseguridad en los comienzos. El seudónimo se convierte en ese escudo protector para muchos noveles.



Hoy, en plena vorágine del mundo virtual, se hace complicado mantener tu verdadero tú, sobre todo, cuando tienes un nombre muy común y con tu mismo nombre hay una cantidad ingente de personas. Sí, este es mi caso, Sonia Martínez Martínez, ahí lo llevas. Solo por el hecho de evitar confusiones debería haberme inventado uno, pero me daba bastante pereza buscar un nombre con el que realmente me sintiera identificada en su plenitud. Como me conozco muy, pero que muy bien, querría cambiármelo al poco tiempo y eso ya no es serio. Así que aquí estoy con mi doble Martínez y ¿cuántas somos? Prefiero no saberlo. Lo que sé es que yo soy yo, me ha costado un trabajo importante lo que he hecho y sigo haciendo, así que llámalo orgullo, ambición, o lo que más te guste, pero no quiero seudónimos, sin embargo, considero que es mucho más atractivo y despierta más curiosidad que el nombre real.

Y tú, ¿eres de seudónimos? ¿Cuál es tu opinión?


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